miércoles, 30 de septiembre de 2009

Entrando en la Sociedad de la Ignorancia

Tony Benn (político británico):
"No interesa que haya una auténtica revolución democrática. Por eso interesa mantener a la gente asustada y desmoralizada, puesto que una nación educada, saludable y confiada es más difícil de controlar".

Educación vs. Adoctrinamiento

La educación es el centro de la batalla por el control de la población. Una población inculta, sin una autentica educación nunca será capaz de tener criterio propio. No sabrá si las soluciones planteadas son las mejores o no, y se dejará llevar. Es así de simple. Ese es el motivo por el cual la política actual no lleva a la solución de los problemas reales de cada día, sino que tiende a la política emocional: llevar a cabo acciones dirigidas a provocar sensaciones o emociones extremas entre sus acérrimos.

Una muestra clara es la asignatura alternativa a la religión (que antes era la ética). Según la ley, aquellos alumnos cuyos padres no quieran que sus hijos sean adoctrinados en una religión, estarán en un aula, separados, sin hacer nada. Según la ley, no pueden hacer absolutamente nada. Demencial. [Ver artículo de "El pais"]

Algunos centros vulneran la ley, haciendo talleres de matemáticas u otras alternativas, asumiendo el riesgo de que sus profesores sean amonestados por el ministerio de educación, ya que el dar alguna asignatura en esa hora supondría una ventaja de estos alumnos sobre los alumnos de religión.

Taller de inteligencia emocional.

Dado que durante el tiempo en el que algunos alumnos son adoctrinados en alguna religión, estos alumnos no pueden hacer ninguna actividad que suponga una ventaja académica (se podría pensar que el echo de que no den religión en si mismo es una ventaja, pero sería demasiado simplista), la mejor alternativa nos la da Elsa Punset (hija de Eduard Punset, uno de los mejores y mayores divulgadores científicos de España): enseñar técnicas de inteligencia emocional. Según Elsa Punset:
"Es una manera fantástica de llenar esas horas, porque podemos ayudar mucho a los niños".
Pero... ¿que ventaja supondría el aprendizaje de inteligencia emocional en nuestros niños?

* Primero. Saber lo que les pasa por dentro. Comprender cómo la inseguridad y el miedo influyen en su comportamiento. Desarrollar un vocabulario emocional sólido con el que puedan comunicarse con el resto.
* Segundo. Identificar los sentimientos de los demás para aprender a ponerse en su lugar. El desarrollo de la empatía permite construir una sociedad cohesiva.
* Tercero. Aprender a gestionar las emociones básicas y universales. Son intangibles, pero son el único activo con el que se viene al mundo.
* Cuarto. Diseñar, ejecutar y evaluar soluciones responsables a los problemas, y no adoptar posicionamientos dogmáticos, que no se han podido o querido comprobar.
* Quinto. Resolver conflictos para mantener relaciones sosegadas con los demás. Rechazar aquellas decisiones que impliquen violencia o agresión.

Otras Opciones

Pero quizá no sea esta la única opción posible. Porque, si se permite a la ICAR (Iglesia Católica Apostólica y Romana) adoctrinar a nuestros hijos según "su" religión. ¿Con que excusa nos podrían impedir a los ateos que podamos inculcar (o incluso si preferís el vocablo, adoctrinar) a nuestros hijos el ateismo y el pensamiento crítico? Sería hipócrita por parte del gobierno no permitirlo. Aunque habría algún sector religioso que se llevaría las manos a la cabeza.

Pero no pueden impedir que enseñe a mi hijo lo que creo más conveniente para él.Y si quiero que base su vida en el pensamiento crítico y en la ciencia, en vez de en los inventos y supersticiones religiosas, ¿no debería tener las mismas opciones que los religiosos?

Cuestión de Legalidad y Control

De todas maneras, hay un elemento que no se ha tenido en cuenta. Según nuestra constitución, el estado es aconfesional, es decir, que ninguna confesión religiosa tendrá carácter estatal. Entonces ¿porque motivo se enseña relgión en los colegios públicos y concertados (en los privados que hagan lo que les salga del higo) ?. No solo no tiene mucho sentido, sino que a lo demás estaría violando la constitución.

Pero recordemos las palabras de Karl Marx, que nos decía que "la religión es el opio del pueblo". En su libro "Contribución a la crítica de la filosofía del estado de Hegel" nos dice:

"La verdadera felicidad del pueblo exige que la religión sea suprimida en cuanto felicidad ilusoria del pueblo. Exigir que se renuncie a las ilusiones que se refieren a nuestra propia situación es exigir que se renuncie a una situación que necesita ilusiones. La crítica de la religión es, pues, en germen, la crítica de ese valle de lágrimas, del que la religión es la aureola... La crítica de la religión desilusiona al hombre, para que piense, actúe y forme su realidad como un hombre que ha pasado a ser razonable, para que se mueva en torno a sí mismo y, por consiguiente, en torno a su verdadero sol. La religión no es más que el sol ilusorio que se mueve en torno al hombre, en cuanto que este no se mueve en torno a sí mismo".


Así que resulta razonable pensar que los gobiernos, incluido el nuestro actual - de caracter socialista y laico, aparentemente -, utilicen a la religión en el mismo sentido, creando una sociedad inculta, con unos valores ilusiorios, aborregada y dependiente de la droga emocional que su grupo político le proporcione. No interesan las personas con pensamiento crítico que puedan poner en jaque el sistema creado, y que pueda suponer un riesgo para que las personas instauradas en el poder se perpetúen y puedan acometer sus abusos libre y airádamente.

Conclusiones

La religión en la educación es un ladrillo más, dirigido a aborregar a las masas, como bien nos decía Marx. Y a los que no quieran religión, lo mejor es discriminarlos, para que se desanimen y vuelvan a redil.

Pero nada puede impedir que los padres podamos tomar las riendas y exigir que a nuestros hijos se les enseñe acorde con lo que mejor queramos para ello. La acción paralela al estado sería una opción que si no es deseable, es digna de terner en cuenta. Porque, visto lo visto, al estado no le interesa la educación real de nuestros hijos.

Cada uno que saque sus propias conclusiones.

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