Mostrando entradas con la etiqueta ley aborto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ley aborto. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de octubre de 2009

¿Pro-Vida? - Un caso real

Entrevista a una mujer de Medellín a la que se le negó el aborto terapeútico a sabiendas que su hijo sufriría y no tendría esperanzas de vivir.


Cecilia Orozco Tascón. (C.O.T.)— Maribel, ¿por qué quiso abortar?

Maribel Paniagua Díaz. (M.P.D.)— El 28 de abril de 2006, cuando fui a hacerme una ecografía, el médico diagnosticó que el bebé no tenía líquido amniótico y eso era muy grave.

C.O.T.- ¿Cuántos meses o semanas de embarazo tenía entonces?

M.P.D.- Tenía 18 semanas. Había una carencia total de líquido amniótico y los riñones del niño podrían ser poliquísticos, o podría tratarse de una ausencia renal bilateral, lo que significaba que el bebé no iba a desarrollar ninguno de los dos riñones.

C.O.T.- ¿Los médicos le indicaron qué se esperaba de ese pronóstico?

M.P.D.- Sí. En los dos casos el diagnóstico era que en el momento en que naciera, el bebé iba a morir por hipoplasia pulmonar. Como no había líquido amniótico, los pulmones no se iban a desarrollar. Entonces al nacer el bebé moriría porque no podía respirar.

C.O.T.- ¿No había ninguna esperanza de que sobreviviera?

M.P.D.- No. El diagnóstico era que el niño moriría en cualquier momento en el vientre, o al nacer. Las condiciones de mi bebé no eran compatibles con la vida. Ese día salí destrozada del consultorio. Creo que ha sido el peor día par mí.

C.O.T.- ¿Cuántos años tenía usted cuando quiso practicarse el aborto?

M.P.D.- Ahora tengo 34. En el momento del embarazo tenía 30, e iba a tener a mi segundo hijo, que era deseado por mi esposo y por mí porque nuestro primer niño ya tenía diez años.

C.O.T.- ¿Quiere decir que el padre del bebé es su pareja y que su relación es estable?

M.P.D.- Sí. Soy casada y profesional, y al comienzo del embarazo tenía trabajo. Pensamos que estábamos en un buen momento para tener un segundo hijo.

C.O.T.- ¿Por qué dice que al inicio del embarazo tenía trabajo? ¿Lo perdió?

M.P.D.- Sí. En febrero de ese mismo año 2006, cuando en mi trabajo se dieron cuenta de que estaba embarazada, me despidieron.

C.O.T.- Pero eso está prohibido.

M.P.D.- Sí, yo lo sé y por eso demandé a la empresa. Gané en primera instancia, pero la firma apeló. Ahora estoy esperando la decisión de segunda instancia. Ya embarazada, empecé a tener problemas económicos por el despido. Y encima, nos dieron esa noticia. Yo estaba afiliada al sistema de salud de la Policía Nacional porque mi esposo pertenece a la institución. Entonces fuimos a la clínica de la Policía y les conté a los médicos los resultados de la ecografía, pues inicialmente me la practiqué en un laboratorio particular. Me dieron una nueva orden para que repitiera el examen. El diagnóstico fue el mismo.

C.O.T.- ¿Cuándo empezó a pensar en el aborto?

M.P.D.- Enseguida que supe que no había posibilidades de vida para mi bebé. Fui a indagar sobre en qué condiciones me podían interrumpir el embarazo porque no quería sufrir, ni que el bebé sufriera. Me dijeron que no, que simplemente en Colombia estaba prohibido hacerlo y que tenía que esperar a que el bebé se muriera adentro. O que si eso no ocurría, debía esperar a que el niño naciera y muriera. Eso fue el 28 de abril. El 10 de mayo se publicó la sentencia de la Corte Constitucional que despenalizaba en tres casos la práctica del aborto.

C.O.T.- ¿Regresó a la clínica a tramitar su solicitud?

M.P.D.- Sí. Pensé que había encontrado la solución porque en ese momento lo único que yo pensaba era que tenía un bebé aprisionado en mi cuerpo y que no iba a sobrevivir de ninguna manera. No quería sentir que cada día que pasaba, él estaba sufriendo más.

C.O.T.- ¿Qué le dijeron entonces los médicos?

M.P.D.- El ginecólogo me atendió y me dijo que aunque hubiera una sentencia, no había reglamentación. Y que por eso no podían aceptar realizarme el aborto. Me ordenó que siguiera haciéndome los exámenes cada semana y que fuera a verlo porque como no había líquido amniótico, no iba a sentir cuando el bebé se muriera y que si no me daba cuenta, podía darme una infección.

C.O.T.- ¿Los médicos le explicaron qué clase de riesgo podía correr usted en caso de que hubiera infección por la muerte del feto?

M.P.D.- No, nunca me lo explicaron. Creo que se debía a que como no me daban ninguna opción, les parecía innecesario.

C.O.T.- ¿En el período de gestación su salud se deterioró?

M.P.D.- Anímicamente sí. Entré en un estado de depresión muy grande. Me encerré en la casa y no contestaba el teléfono porque no quería hablar con nadie. Tampoco quería salir a la calle, pues lo primero que me preguntaba la gente cuando me veían, era que cuántos meses tenía de embarazo y que si era niño o niña. Yo no tenía respuestas. Encontrarme con otras personas se convirtió en un martirio porque mi embarazo era muy notorio.

C.O.T.- ¿Cuánto tiempo pasó hasta cuando tuvo al niño?, o, ¿finalmente pudo practicarse el aborto?

M.P.D.- No, nunca logré que me lo practicaran a pesar de que seguí yendo infructuosamente donde el ginecólogo. Cuando él me decía que en Colombia era ilegal el aborto, yo le contestaba que no era cierto porque había sido publicada la sentencia de la Corte Constitucional. Pero él también insistía en que no había una reglamentación y que ellos no iban a arriesgar la tarjeta profesional por mí. Como iba cada ochos días a hacerme los chequeos, salían unas personas que parecían practicantes a darme cátedra de moral.

C.O.T.- ¿De moral o de religión?

M.P.D.- De religión. Me trataban de asesina y me decían que los médicos habían estudiado para dar vida, no para quitarla. Me sentía un poco pisoteada porque querían cambiar mi decisión diciéndome que lo que yo iba a hacer era pecado.

C.O.T.- ¿Supone que querían hacerla sentir culpable?

M.P.D.- Exactamente, porque me torturaban haciéndome sentir los latidos del corazón del bebé durante la ecografía. Me decían: “Mira, aquí hay una vida. Oye los latidos del corazón”. Yo les contestaba que sí, que había vida pero también que había muerte porque mi bebé no iba a nacer. También pensaba que debía proteger mi vida. Pero cada vez me deterioraba más. Sin embargo, siempre ellas volvían a repetirme que tenía que escuchar los latidos del corazón. Cuando me hacían las nuevas ecografías, los médicos me decían que la placenta estaba envejecida. Pregunté cuáles eran los efectos de ese envejecimiento. Me respondieron que al bebé ya no le pasaba suficiente alimento, o sea que se estaba desnutriendo. Eso me puso peor.

C.O.T.- Cada nueva ecografía era entonces una tortura…

M.P.D.- Claro que sí. Empecé a pensar en eliminar ese sufrimiento y a preguntarme por qué no me permitían interrumpirlo. Sentía que mi bebe sufría mucho y yo lo único que quería era liberarlo y liberarme de esa tortura.

C.O.T.- ¿Cuántos meses duró ese proceso? ¿Llegó su embarazo al término de los nueves meses?

M.P.D.- El 13 de julio, o sea tres meses después del diagnóstico, la placenta estaba muy mal. Comencé trabajo de parto y fue natural. Pero la diferencia se notó en el tratamiento que me dieron.

C.O.T.- ¿Se sintió maltratada en la clínica? ¿Por qué?

M.P.D.- Los médicos fueron displicentes porque como no había posibilidades de vida, ¿qué iban a cuidar? Me sentí maltratada. Ni siquiera tuve el parto en una sala de cirugía sino que me dejaron en la cama de una habitación.

C.O.T.- De todas maneras, podían haberse presentado riesgos ¿No los previnieron?

M.P.D.- No. La actitud de quienes estaban allí era como si quisieran salir de eso lo más rápido posible. De hecho, cuando estaba en el trabajo de parto, la doctora se sentó y me dijo: “Puje que usted sola lo va a sacar porque es un bebé muy pequeñito y no importa”. Hice el trabajo sin ayuda de nadie. Sólo me miraban y en cuanto estuvo afuera, llegó una enfermera, lo envolvió y se lo llevó.

C.O.T.- ¿No hubo asistencia médica efectiva? ¿Nadie le ayudó?

M.P.D.- No. Y lo peor es que como el bebé no tenía líquido amniótico, no rotó al momento del nacimiento. Entonces nació de pie. Fue muy doloroso porque aparte del dolor físico, estaba el dolor de tener que saber lo que estaba pasando.

C.O.T.- ¿Cuánto duro el parto?

M.P.D.- Comencé hacia las 6 de la tarde y nació a las 11 de la noche. Sufrí unos dolores terribles que yo nunca había sentido.

C.O.T.- ¿Tuvo compañía médica permanente o sólo había enfermeras?

M.P.D.- Había una médica y varias enfermeras, pero entraban y salían. Me dejaban sola con mi esposo y llegaban cuando yo las llamaba.

C.O.T.- ¿Tramitó alguna queja?

M.P.D.- No, no tenía mucho ánimo. La necropsia tampoco era cubierta por la clínica. Entonces me dijeron que si quería saber con exactitud las causas de lo que había pasado y para precisar si había problemas congénitos, nosotros, por nuestra cuenta, lleváramos al bebé a la Universidad de Antioquia y allá un genetista hizo la autopsia. Resultó que el bebé tenía ausencia renal bilateral y además, muchas malformaciones. Para mí, verlo fue una impresión muy grande. Tenía la carita con la nariz achatada por la compresión que sufrió al no tener el líquido amniótico y los pies y otros huesitos estaban fracturados.

C.O.T.- ¿Por qué quiso verlo, Maribel? ¿No resultaba demasiado doloroso?

M.P.D.- Como no sentí al bebé por la falta del líquido mientras estaba embarazada, me pareció que si no lo veía, no podía cerrar ese capítulo. Tenía que verlo e ir a enterrarlo para darme cuenta de que todo terminaba ahí.

C.O.T.- ¿Hoy cómo se siente con respecto a esa parte de su vida?

M.P.D.- A veces me vienen los recuerdos y hoy pienso que fui muy fuerte para soportar esa etapa. Ahora puedo hablar del tema y eso es un adelanto. No quisiera que nadie pasara por lo que yo pasé, pero sí estoy segura de que si me hubieran hecho el aborto en el momento en que se conoció el resultado de la ecografía, mi dolor físico y emocional, y el de mi bebé, no hubiera sido tan duro y largo. Con mi hijo estuvimos tres meses muertos en vida.

C.O.T.- Si hoy le tocara hablar en público de este tema, ¿qué le gustaría decir?

M.P.D.- Que sentí en carne propia la discriminación con las mujeres. Primero, vulneraron laboralmente mis derechos de maternidad. O sea, una mujer que laboralmente esté activa no tiene derecho a querer ser madre. Después, tampoco tiene derecho a elegir sobre su cuerpo y a realizarse un aborto. Ése fue el otro derecho que me vulneraron con la disculpa de que no existía una legislación, a pesar de que estaba la orden de la Corte Constitucional. Ahora estoy reviviendo lo que pasé por las discusiones sobre la sentencia de enseñar los derechos de las mujeres (ver parte superior de esta página).

C.O.T.- ¿Cree que también hubo discriminación religiosa, en el sentido de que trataron de imponerle unas creencias específicas?

M.P.D.- Totalmente. Me daban clase de religión, pero nunca me preguntaron por mis sentimientos ni por mis deseos. Trataron de opacar mis pensamientos con la religión.

C.O.T.- ¿Usted es católica?

M.P.D.- Sí. Estudié en colegio católico y nunca me he alejado de la Iglesia.

C.O.T.- ¿En algún momento pensó en confesarse por sus deseos de abortar?

M.P.D.- No, porque para mí, mis deseos nunca fueron pecado.


¿Esto es también parte de lo que se solicitaba en la manifestación del fin de semana pasado en Madrid?

lunes, 1 de junio de 2009

Ahora ya sabemos de que van los antiabortistas

No digo que todos sean iguales, pero por lo que podemos leer en 20minutos.es, esta es la idea que tienen algunos de lo que debe hacerse:

Un conocido médico abortista de Estados Unidos George Tiller, de 67 años, fue asesinado hoy en una iglesia de Kansas, según la prensa local.

Tiller fue disparado en la iglesia Luterana de la Reforma en Wichita a las 10 de la mañana, hora local (15:00 GMT), según varios diarios, aunque la Policía no ha confirmado oficialmente la muerte, pues debe comunicársela primero a la familia.

Tiller y su clínica, Womens Health Care Services, han sido objeto de agresiones y protestas durante décadas por parte de grupos anti-abortistas.

En 1993 fue herido
en ambos brazos por Rachelle Shannon, quien continúa en la cárcel por ese delito.

Este mes su clínica, una de las pocas de Estados Unidos que realiza abortos con el feto en avanzado estado de gestación, sufrió destrozos por parte de desconocidas que dañaron el tejado y las cámaras de seguridad.

Tiller se graduó en medicina por la Universidad de Kansas y realizaba abortos desde 1973.

martes, 19 de mayo de 2009

Lo que los científicos dicen

Marcelo Palacios, presidente de la Sociedad Internacional de Bioética dixit:

"... Un feto de 13 semanas de gestación es un individuo en fase de desarrollo ó un embrión un poco sobrepasado que, en cualquier caso, no puede considerarse todavía como una persona.

... no se puede considerar persona porque esto viene condicionado por el parto y el nacimiento en unas condiciones determinadas.

De hecho, el Código Civil describe de forma clara el concepto de persona como aquel nacido que tiene figura humana y que ha respirado durante 24 horas."

¿Alguna pregunta?

jueves, 14 de mayo de 2009

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez dixit:

"Y se silencia el número de suicidios que se producen entre las mujeres que han abortado. Y se silencia la amargura infinita y el dolor en que viven la inmensa mayoría de las que se han creído que eso era un derecho (...) Y se silencia que, según estadísticas oficiales, en Andalucía, la primera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes no son los accidentes de tráfico, sino el suicidio".

Para el arzobispo, lo que el Papa dijo en África sobre el uso de profilácticos "es, sencillamente, que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la sexualidad". "Lo que se impone recordar es, sobre todo, que lo que ha dicho el papa es verdad. Es verdad para África y es verdad para nosotros. Es verdad para todo el que no se resigne a que nuestra sexualidad, ni nada en nuestra vida, sea como en la vida de los animales".

La verdad es que últimamente, entre los políticos y los curas, estoy empezando a querer cambiar de especie animal. Con lo tranquilito que se tiene que vivir como Lince, sin escuchar semejante sarta de tonterías sin ton ni son, que escupen como si fueran verdades indiscutibles, dogmáticas, que todos deberíamos creer simplemente porque lo dicen ellos. Así les va.

Por favor. Pensad por vosotros mismos. O al menos, intentadlo.

viernes, 24 de abril de 2009

Reflexiones sobre la iglesia

"En España, la relación pecado-delito ha vuelto a adquirir actualidad con la virulenta oposición de la Iglesia a la proyectada despenalización del aborto en el sentido de la solución del plazo, tal como rige en prácticamente todos los países de la Unión Europea. La equiparación de un óvulo fecundado microscópico o que mide pocos milímetros, sin forma humana ni actividad cerebral, con una persona es consecuente con la doctrina católica de que la finalidad de todo acto sexual es la procreación. Pero para los que no creen en dicha doctrina esa equiparación es simplemente un insulto a la inteligencia. Un legislador pluralista y democrático no puede imponer los dogmas de una determinada confesión religiosa encarcelando a los que no profesan esa fe. ¿Hasta cuándo seguirá la Iglesia católica abusando de nuestra paciencia?".

--Profesor Gimbernat

viernes, 17 de abril de 2009

Opinion sobre Aborto



El tan aclamado -por la Iglesia Católica- argumento del derecho a la vida tanto del embrión como del feto, aparte de no sostenerse en pie, se vuelve en su contra al tener que admitir el hecho incuestionable de que todo derecho implica, necesariamente, el mismo derecho a lo contrario; dicho de otra forma: todo derecho es renunciable. Lo contrario supondría una obligación, por lo que no se podría hablar de derechos. En consecuencia, el derecho a la vida supone, en la misma medida, el derecho a la muerte. Afirmar que la vida pertenece a Dios y sólo él puede quitarla convierte el derecho a la vida en un eufemismo que encubre la obligación de vivir. Pero, la Iglesia Católica es cada vez más reacia a utilizar argumentos religiosos para respetar la libertad de conciencia, viéndose obligada a buscar en el cajón de la lógica argumentos a través de los cuales pueda demostrar la inmoralidad de ciertos actos tanto a creyentes como a no creyentes, utilizando el conocido "contra natura", el ya analizado derecho a la vida o la dignidad humana cuando se trata de eutanasia.

¿Quién, sino el sujeto de un derecho, puede decidir la ejecución o no de su derecho? Nadie puede decidir por otro -a no ser que se sepa de forma clara su voluntad y que el sujeto de derecho no pueda explicitarla. Si el embrión o el feto tuvieran derecho a la vida deberían ser ellos y no la sociedad quienes decidieran. Pero, ni el embrión ni el feto pueden tener derecho a la vida. En todo caso, el feto que haya desarrollado lo suficiente el sistema nervioso central como para poder sentir, tendrá el mismo derecho y dignidad que el resto de animales sintientes. Es evidente que a la luz de la razón no hay nada que justifique el derecho a la vida de un feto humano y no pueda justificarlo, igualmente, del resto de animales. ¿Cómo surge, entonces, el derecho a la vida? Todo derecho surge de un deseo -explícito o implícito- por o de algo. Mas, no todos los deseos producen derechos. Aunque sea lícito desear algo que no te pertenece, ello no da lugar siempre a un derecho sobre ese algo. En cuanto al derecho a la vida no puede nadie decidirse por ella hasta que haya llegado a desarrollar la inteligencia y autoconciencia necesaria para conocer de primera mano lo que es vivir, requisito indispensable para que alguien tenga ilusión por la vida y pueda anunciar al mundo su deseo de vivir. Pero, no olvidemos que ese deseo es tan respetable como el deseo de morir; la dignidad humana implica la propiedad de sí mismo; nadie tiene la propiedad de la vida ajena. ¿Pueden el embrión o el feto desear vivir? Evidentemente, no; como tampoco pueden desear la muerte. El conocimiento que puedan tener dichos organismos acerca de la vida o de la muerte es nulo y, si tuviéramos que guiarnos por su nivel de autoconciencia, ésta es infinitamente inferior que la de cualquier insecto del que no nos preocupa lo más mínimo su posible derecho a la vida. Aparte de los escrúpulos morales que subyacen en la sociedad y que tienen su origen en creencias religiosas, el factor cultural y educacional heredado por la tradición y, quizás, también por el instinto de supervivencia, son factores que influyen decisivamente a la hora de confeccionar un concepto impreciso y erróneo tanto de la vida como de la muerte. La vida es un conjunto de vivencias y experiencias que pueden ser buenas o malas; y nadie sabe el futuro de su vida. En base a esta definición podemos sustituir la palabra "vida" por la de "experiencia", por lo que si en lugar de preguntar a alguien si quiere vivir le preguntáramos si quiere tener una experiencia, su respuesta no se daría sin antes habernos preguntado qué tipo de experiencia es la que le proponemos; y si le respondemos que ignoramos la calidad de dicha experiencia veo muy difícil que alguien aceptara tener una experiencia sin saber antes en qué consiste ésta. No sucede así si preguntamos si quiere vivir. Aunque nadie sabe con certeza el tipo de vida que le espera, el ser humano tiene inscrito en su instinto de supervivencia el rechazo automático a la muerte, que se puede definir como el "no tener ninguna experiencia". El miedo a la muerte obedece a un factor cultural y educacional que es connatural al ser humano pero que no está basado en razones objetivas. El hecho de ignorar lo que hay más allá de la muerte se traduce en el miedo a lo desconocido, precisamente el mismo temor a tener una experiencia de la que no podemos dar ningún dato. Y, sin embargo, las malas experiencias sólo se han dado en la vida: deberíamos tener más miedo a la vida que a la muerte. El corolario de todo ello es que la vida no tiene ningún valor ni negativo ni positivo siendo únicamente posible determinar su valor una vez que se haya experimentado. Desde el momento en que venimos de la nada y volvemos a ella la vida es, simplemente, un paréntesis dentro del "no ser". Y este paréntesis -léase experiencia- nadie puede obligarnos a experimentarlo.

martes, 7 de abril de 2009

Abortos desde pasada la semana 22: Si, pero justificados.

El Gobierno baraja crear comités médicos para abortos fuera de plazo

Gemma Botifoll, de 29 años, tuvo que acudir a un hospital francés, a 1.000 kilómetros de su casa, después de que le detectaran, en la semana 34 del embarazo, una malformación gravísima al bebé que esperaba. El niño, si vivía, sería un vegetal. Cada año hay en España más de 1.000 casos de anomalías que se descubren después de la semana 22, según las estimaciones que maneja el Gobierno. Sólo en Cataluña, única comunidad que aporta cifras oficiales, se detectan al menos 100. Y familias como la de Gemma urgen al Ejecutivo de Zapatero a que solucione de una vez, a través de la reforma de la ley del aborto, un problema que lleva años coleando y que ha ocasionado decenas de casos de viajes sanitarios hacia Francia y Bélgica.

El Gobierno, que en un principio pensaba autorizar los abortos posteriores a la semana 22 únicamente cuando las lesiones del feto fueran "incompatibles con la vida", intenta dar cobertura a estos casos y baraja crear comités médicos en algunos hospitales -siguiendo el modelo francés- para que sean ellos los que decidan si la gravedad del caso hace necesario interrumpir el embarazo aunque la gestación esté avanzada. La otra solución que sopesan, según fuentes del ministerio, es añadir en la ley, junto al "incompatible con la vida", una cláusula que recoja estos supuestos. La redacción es complicada, porque debe evitarse que se abra la puerta a un margen de interpretación demasiado amplio.

Fuente: El Pais.

Parece que, por una vez y sin que sirva de precedente, el gobierno hace las cosas en el sentido correcto, ignorando las voces retrógradas y, sobre todo, ignorantes (valga la redundancia) que pretenden hacer del aborto su campo de batalla contra el sentido y el bien común.

lunes, 6 de abril de 2009

El aborto enciende a los científicos

Mil investigadores han suscrito el manifiesto, presentado hace sólo una semana, para denunciar la "creciente utilización ideológica y partidista de la ciencia" en la campaña contra la reforma legal del aborto. La iniciativa es una reacción contra la Declaración de Madrid, apoyada a su vez por 2.000 firmas, donde las tesis antiabortistas pretenden cimentarse en la razón científica. La vertiginosa movilización de los principales científicos del país no tiene precedentes.

El conflicto no puede reducirse a abortistas contra antiabortistas. La Declaración de Madrid sí es antiabortista. Sus autores se mueven "en defensa de la vida humana en su etapa inicial, embrionaria y fetal". Pero el contramanifiesto no es abortista. Lo que sostiene es que la ciencia es neutral en esta cuestión. Los científicos que lo firman no denuncian a sus colegas por oponerse al aborto, sino por confundir a la sociedad presentando como argumentos científicos lo que pertenece "al ámbito de las creencias personales, ideológicas o religiosas".

El enfrentamiento ha editado un Quién es quién de la ciencia española en cuestión de dos semanas: los directores de 20 institutos de investigación, 135 miembros de las Reales Academias, premios nacionales y príncipe de Asturias, centenares de catedráticos y profesores de investigación, aparecen numerados bajo uno de los dos manifiestos.


Fuente: El Pais.

lunes, 30 de marzo de 2009

¿Y a mi quien me protege?

Genial artículo rescatado de "La media hostia". Argumentación de una pregunta clave en el tema del aborto ¿que es la vida?. No podría estar más deacuerdo.

"El argumento de la Iglesia sostiene que la vida comienza en el momento de la concepción. Incluso contradiciendo a la propia Biblia, en la que continuamente se habla de que Dios insufla la vida en sus protagonistas, sugiriéndose así que la vida comienza en el momento en el que el ser naciente respira.

No obstante, una y otra idea son extremadamente cortas de miras.

Suponiendo que no tengas creencia alguna en otra vida posterior a tu muerte, tenderás a pensar que ésta es el final de todo. Mira sin embargo a tu alrededor, y verás que la vida es un fenómeno continuo. La muerte en realidad no existe. Sólo existe el final de tu consciencia, si es que ésta es realmente algo cuyo valor tal y como piensas debería sobrevivirte. En ese sentido, el esperma es vida, así como lo son los óvulos. El argumento de la Iglesia es a partir de ese momento absurdo. Es posible replicar que dado que dos células vivas o gametos se reúnen para formar una sóla, el cigoto, en realidad durante la concepción no se inicia una vida, sino que otra finaliza. Dos por una.

La vida no comienza en la concepción. La vida comenzó una sola vez, y fue hace miles de millones de años, en un planeta con unas condiciones extremadamente amables para alojarla. Aún entonces, el surgimiento de la vida fue la consecuencia de una serie de reacciones químicas, que ensamblaron una serie de moléculas muertas en células capaces de autorreplicarse. Pero ni en este punto es posible distinguir el momento en el que la muerte se transformó en vida.

No presumimos de que el aborto sea una cuestión sencilla, fácil de despachar. Sabemos que es la sociedad en pleno la que ha de tomar una decisión final, y que ésta debe resultarnos hasta donde sea posible aceptable para todos. Y sabemos que para llegar a tal decisión son necesarios debates éticos. Y nos encantan los debates éticos. Sólo señalamos a quienes no queremos como interlocutores de dichos debates, porque sabemos que sus argumentos no son racionales."

miércoles, 18 de marzo de 2009

Ley del Aborto (II)


Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy totalmente de acuerdo con los obispos. Afortunadamente para los linces, todavía no están entre sus preferencias sexuales… ¿Cuántos años, décadas o siglos hacen falta para que dejen de hacer el ridículo y ocupen el lugar de la sociedad que les corresponde? Si es que… a Dios rogando y con el rabo mazo dando.

Via sinoescoma.es

Bonus: ¿20 minutos habrá puesto las dos noticias por algún motivo en especial?. ¿Suena un poco a recochineo, o es impresión mia?... Ains, latigazos y sal en las heridas.

martes, 17 de marzo de 2009

Ley del Aborto


Los obispos llamarán a una "masiva movilización" contra el Ejecutivo cuando éste concrete y remita a las Cortes la reforma de la ley que en 1985 despenalizó la interrupción voluntaria del embarazo. Lo anunció ayer el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino. "Quitar la vida a una persona es el atentado mayor que se pueda cometer", dijo. [fuente: el pais]

Resulta curioso. Una organización religiosa, que cuando a ostentado el poder, y ha podido hacer y deshacer a su antojo, no le ha temblado el pulso para asesinar a todo el que se pusiera delante y amenazara lo más mínimo su status quo, de repente se ha convertido en el paladín defensor de la vida en toda su dimensión. Ahora es la ley de dios.

Esto me suena un poco a aquello de la diferencia de cuando Mahoma estaba en la Meca o en Medina Sidonia. Cuando hay que atraer a gente y se tiene un poder relativo, todos somos muy buenos. Pero cuando ya se tiene el poder hay que mantenerlo a base de imponerlo a sangre y fuego.

Lo siento. Estoy deacuerdo en que hay que proteger la vida en su máxima y entera disposición. Pero esto me parece hipócrita.